Super Trip, coronada reina en el GP Beamonte Oaks 2022

por | Jun 5, 2022

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Sin ningún tipo de duda, el día de ayer quedó marcado a fuego para nuestra cuadra como el día más apasionante y emotivo de toda nuestra historia con la consecución del segundo Gran Premio de nuestra vida, de nuevo con “Super Trip” que, tras ser proclamada princesa de los dos años, ayer fue coronada como reina de la edad clásica con la merecida victoria en el Gran Premio Beamonte (Oaks Español) 2022.

Una yegua que adquiríamos en apenas diez minutos alrededor de una paella familiar en un chiringuito playero de Sanctipetri el pasado verano, se ha convertido apenas un año después en el referente actual de nuestra cuadra hoy y, a buen seguro, santo y seña de nuestra historia. Una yegua que rebosa calidad por sus cuatro costados. Su condición física no es desbordante a primera vista e incluso algún osado podría decir, sin pecar de ser grosero, que es fea, o por decirlo de manera más “polite”, poco decorosa. Tampoco sería extraño que algún aficionado la pudiera incluso confundir o asemejar con un ejemplar de segunda parte de hándicap sin demasiado temor a equivocarse. Sus orígenes no son tampoco un cuadro de Van Gogh cargado de colorido y potencia, pero de vez en cuando, en el mundo del turf es necesario mirar dentro de un caballo para ver su mejor versión y desechar lo que se ve a través de un escaparate, siempre bien decorado y recargado de iluminación para resaltar la lujuriosa prenda.

“Super Trip” es una yegua que hace fácil lo difícil. Gana carreras sin prestar demasiada atención a si son machos o hembras, si el terreno está enfangado o duro, o si la distancia a recorrer es más corta o larga. Tampoco le importa quien sea su compañer@ de viaje y atiende a sus montas con la misma profesionalidad. Es fácil de entrenar, trabajar, herrar, cepillar, duchar, hacerle la cama, o limarle los molares….. Come lento y de forma delicada, como si en algún momento hubiera realizado cursos de protocolo. A excepción de su único problema físico que, ni tan siquiera le impidió estar en la gemela, no tiene problemas de cabeza, de salud, y tampoco se estresa por nada. Vive en su mundo casi de forma autista sin hacer ruido en el día a día, y así deja pasar los días, las semanas y los meses, sin que ni una sola vez proteste por algo, aunque tenga derecho a hacerlo. En todas mis visitas a la cuadra, nunca la he oído relinchar o llamar la atención por algo. Incluso podría decir que, algunas veces, me he pasado su box de largo sin darme cuenta, cometiendo de esta forma casi un pecado mortal. Es tan sumamente buena e indulgente que cuando acaricias su tez, agacha la cabeza como rindiendo pleitesía, cuando tendría que ser yo quien se arrodillara ante tan excelso ser.

El día de carreras tampoco parece ser motivo para cambiar su actitud, ni siquiera cuando se da cuenta de que su bonito vestido de domingo es diferente al de diario. Aparece siempre en el paddock, tranquila, sin un solo poro abierto que le permita sudar, pausada, sin alborotos ni tonterías, eso se lo deja a otros y se limita a mirarlos, o ni tan siquiera eso. Y toda esa parsimonia y tranquilidad la conserva de camino a cajones donde permanece impasible ante ellos a la espera de que su propio jockey le diga cuándo tiene que entrar. Solo le falta saber en qué número le toca esta vez. Cuando se abren los cajones, simplemente sale y se pone en marcha, como si también supiera que los últimos serán los primeros, y que no hay necesidad de desgaste ni de lucha en esos primeros metros. En el recorrido no da un traspié, no se acelera, no tira, no osa caer en la pereza, como si también supiera que es pecado capital. Se mantiene allá donde su jockey ordena. Corre con las orejas hacia adelante porque tampoco le interesa mucho lo que pase detrás, esa no es su liga. Ella “solo” permanece a la espera, pero siempre alerta, por si la distancia esta vez no es tan larga como la anterior y nadie osó decirle nada. Su forma de ser le hace permanecer inalterable y serena durante todo el recorrido hasta que su monta le indica sutilmente que es hora de ponerse en marcha. Solamente una insinuación que comienza con un suave y simple braceo hace transformarse en “Miss Hyde” para destapar el frasco de sus mejores esencias femeninas. Es entonces cuando descarga un poderoso cambio de ritmo de los que crearían afición hasta en una inhóspita estepa siberiana. En ese momento se diluyen las opciones para sus rivales, que se multiplican por cero, y en pocos metros ella organiza el orden de llegada para quedarse siempre con la mejor porción de otro pastel que ha vuelto a confeccionar en poco más de dos minutos de carrera.

Poco más que decir de una yegua que ya ha hecho historia en nuestra cuadra y que, si la suerte le acompaña en años venideros, también lo seguirá haciendo en nuestro país, o en el lugar donde la competición la lleve. Después de este gran logro con tantísimo esfuerzo, toca un merecido descanso durante este próximo verano para comenzar nuevamente su rodadura en la próxima jornada otoñal.

Y después de la principal protagonista, siento una necesidad imperiosa y orgullo personal de agradecer a todo el enorme equipo de profesionales que han hecho posible convertir este dulce sueño en una hermosa realidad. Como propietarios, nunca sabremos al 100% del sacrificio, trabajo y angustia que han vivido en el patio estas últimas cinco semanas, pero cuando ayer noche celebrábamos la victoria y vi como Christian Delcher ofrecía su copa a su trabajadora de cuadra Covadonga, como fiel compañera de trabajos de “Super Trip”, me pude hacer una ligera idea de la importancia que ha tenido el trabajo en equipo durante estas últimas semanas de tensionada agonía. Enorme gesto de ese gran preparador que ayer volvió a demostrar cómo se gana un Gran Premio a lo grande. Él y todo su equipo han sabido sufrir en el más tormentoso secreto, y ayer les llegaba la recompensa en forma de lágrimas y orgullo. El significado del verbo “desvivirse” se queda muy corto para dar sentido a todo lo que Christian Delcher, como capitán de un enorme equipo, han vivido en estas cinco semanas. Enormemente agradecido a todo el equipo veterinario que, desde el primer minuto, después de aquella preparatoria, se han volcado día a día en recuperar una lesión que parecía no tener demasiado auxilio en tan poco espacio de tiempo. Por supuesto, agradecer a Borja Fayos por su convencimiento previo y consecución posterior que nos brinda de esta forma nuestro primer OAKS en conjunto, y quinto para su gran historia personal como jockey. Y para terminar con los agradecimientos, no podemos olvidarnos de todos los aficionados, amigos, profesionales, propietarios, etc…  de los que apenas un minuto después de ganar ya comenzábamos a  recibir su cariño y afecto en un sinfín de felicitaciones, y que personalmente y en nombre de toda mi familia agradecemos de corazón.

Chapeau Equipo!!! Infinitas gracias.
Grande Super Trip. Ganadora del GP Beamonte 2022

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