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La gota que puede colmar el vaso para los propietarios

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La situación actual de nuestro turf es muy evidente no pasa por sus mejores momentos. Hoy, tenemos la imperativa excusa donde agarrarnos con la pandemia globalizada del virus Covid19 que tantos estragos ha provocado a nivel sanitario, tantas vidas se ha llevado por delante, y tan desolador escenario socio-económico nos ha dejado por tiempo aún difícil de definir. Decía que hoy tenemos esa lamentable excusa, pero nuestro turf lamentablemente ha vivido con un “coronavirus” permanente desde mucho antes incluso de que nuestra cuadra dispusiera de colores.

Como miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Propietarios, hoy he dado visto bueno a la carta que se le ha hecho llegar desde este estamento al presidente de Hipódromo de la Zarzuela de Madrid con relación a los desorbitados incrementos aplicados de las nuevas matriculas para competir. Desde nuestra llegada al sector no nos ha importado demasiado los nombres de los diferentes responsables que por las distintas presidencias y cargos de responsabilidad han pasado. Con todos y cada uno de ellos hemos tratado de cooperar y ofrecer nuestro respaldo y aportación al turf patrio. Tuvimos excelentes relaciones con el siempre recordado Pablo Font y la expresidenta Faina Zurita, a la vez que mantenemos esas magníficas relaciones personales con el presidente de la antigua SFCCE Felipe Hinojosa, el exdirector técnico Gerardo Torres, Federico Riopérez como presidente de criadores, Carlos Rudolfo, Álvaro Urbano, Presidente de JCE José Hormaeche, y ahora por supuesto, con el actual presidente de HZ Álvaro de la Fuente, y el actual presidente de Hipódromos Rafaél Márquez. A todos y cada uno de ellos les hemos apoyado de forma siempre altruista en sus cometidos, con el único y simple beneficio de poder competir y disfrutar de nuestros caballos y de la competición, teniendo como único objetivo aportar nuestro pequeño grano de arena al sector.

Los últimos y recientes ejemplos de esta ayuda desinteresada por nuestra parte han sido nuestra colaboración económica para incrementar las dotaciones de las tres primeras jornadas en San Sebastian, o la renuncia expresa al reembolso o compensación de la parte no disfrutada de nuestro palco en HZ, que desde hace años hemos tenido a bien mantener para nuestro disfrute personal.

Ejemplos estos recientes que nada tienen que ver con nuestra posición de hoy al firmar una carta de total desacuerdo con los extralimitados incrementos de las matrículas y más allá, la manera de informarlo sin previo aviso, consulta o consenso.

La medida adoptada por el Hipódromo de Madrid puede colmar el vaso de la paciencia para muchos de los que apostamos nuestro dinero para que este circo funcione. Podría decir sin temor a equivocarme que, en nuestro sector, los propietarios hemos sido los mayores perjudicados de esta crisis sanitaria desde su inicio. Tuvimos que hacer frente a la continuidad del pago de pensiones sin probabilidad alguna de ingresos al suspenderse la competición y, lo peor de todo, sin más justificación que el simple anhelo de que esta situación se resolviera en un imprevisible futuro sin ninguna certidumbre en el tiempo. Tuvimos que seguir pagando religiosamente a final de mes a todos nuestros profesionales; preparadores, herradores, veterinarios, licencias, parte de los boxes, y no he visto a un solo propietario que se quejara por todo ello (excepto alguna excepción que siempre confirma la regla), el único objetivo para todos era que la pesadilla terminara y volver a abrir el circo. Se nos ofreció un programa sin consensuar cuyas dotaciones decrecían un 63% con respecto al programa anterior, y tampoco pusimos mayor inconveniente, volvimos a comernos las lentejas aunque no nos gustaran demasiado, pero era lo que había para comer esa semana si queríamos subsistir. Mientras los entrenadores, mozos, herradores, veterinarios, proveedores de pienso, forraje, etc…  seguían manteniendo sus ingresos sin demasiada dificultad, nosotros seguíamos desangrándonos a la espera de ese anhelo del reinicio de la competición asumiendo que las actuales dotaciones no servirían de mucho para resarcir nuestras perdidas acumuladas.

Hoy, nos vuelven a golpear con el incremento de un 150% sobre esas matriculas que son pago previo para competir y, lo sentimos, pero no queremos otro plato de lentejas porque al final las aborreceremos, y posiblemente corramos el riesgo de dejar de alimentar a todos estos profesionales que se ganan dignamente la vida con nuestra ilusa afición. El ratio coste – “posible ingreso” para los propietarios no sale con estos números de hoy, y la consecuencia de ello es que podamos incurrir en fatídico riesgo de que para mejorar ese ratio, obligatoriamente la solución recaiga sobre la reducción de costes a profesionales, que sin lugar a duda, son los que menos culpa tienen de todo, y los que pueden pagar el siguiente plato de lentejas. En muchas ocasiones es necesario cerrar un ojo, pero resulta verdaderamente peligroso cerrar los dos y quedarte ciego

Como miembro de la Junta Directiva de la Asociación de Propietarios ya he dejado clara mi postura al respecto con el comunicado emitido en el día de hoy a través de nuestro Presidente. Ahora, lo hago por esta vía de manera particular como simple propietario de caballos de carreras, solicitando al Presidente de Hipódromo de la Zarzuela la revisión de estas tarifas, y la necesaria supresión de la medida adoptada por el bien y la continuidad de nuestro turf en aras de un mejor futuro en el que, sin duda, sigo confiando. Estoy convencido que esta solicitud que de manera personal formulo en este artículo, y que a buen seguro es fiel reflejo de la inmensa mayoría de los propietarios, será delicadamente estudiada por un Presidente que ha sido propietario y conoce extensamente nuestro turf.

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