La extinción de los «Blues»

por | Jun 23, 2022

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Han pasado ya ocho largos años desde que aquel “Valiant Blue” fuera considerado el mejor velocista de nuestro país en 2014 por los grandes logros conseguidos en ese año ganando de manera consecutiva Chamartin, Habitancum, San Isidro, Urquijo y Soudzou. Todas esas grandes citas de la velocidad del año tuvieron siempre a ese mismo ganador que, por ende, le llevaron a ganarse también el respeto y admiración de aquella generación. Como consecuencia de aquella memorable gesta, nunca antes conseguida, quisimos desde el cónclave familiar dar el reconocimiento que merecía aquel valiente caballo bautizando con ese apellido “Blue” a todos nuestros efectivos futuros que tuviéramos la posibilidad de bautizar.

Así comenzamos a hacerlo apenas seis meses después en 2015 y, desde entonces, muchos han sido los caballos y yeguas que han tenido el honor y privilegio de llevar este apellido y que, de alguna forma, al aficionado también le servía para distinguir y asimilar nuestros colores. No creemos mucho en lo esotérico o en la superstición, pero bien es cierto que han pasado muchos años y muchos efectivos que, lejos de emular a aquel “Valiant Blue”, no han hecho otra cosa que emborronar con capas de polvo y lodo un nombre que se ganó con orgullo. Casos como “Américan Blue” que con un origen más que digno y tras 19 meses en entrenamiento, no fue capaz ni de tan siquiera debutar. La pequeña y cariñosa “Caribean Blue” apenas llegaba a la calidad mínima que requiere un pura sangre, y no bajó de un séptimo puesto en siete salidas a pista hasta su prematura retirada. “Danubian Blue” ganó en su debut, y misteriosamente despareció en todas sus siguientes que la obligaron a salir de competición también en su edad clásica. Al final, la pobre murió de un cólico apenas dos meses después de retirarse. “Parisien Blue” parecía ser de carreras en sus dos primeras salidas, pero los jocosos dioses le transformaron en un corredor de liebres en Valladolid. “Highrock Blue” parecía ser la primera en deshacer la brujería, pero inexplicablemente un GP Nacional fue su guillotina también con tres años y, posterior a esta, tras numerosos intentos, nunca recuperó la calidad mínima para competir.

Ayer, después de 18 largos meses a nuestro lado, despedimos a “Kendor Blue” de la competición tras cuatro penosos últimos sin que nadie nos haya dado una explicación coherente a unas actuaciones que desgraciadamente ha tenido que ver el aficionado, unido a la vergüenza y bochorno vivido por nuestra parte como propietarios. Se acabo la paciencia con este tordo que, ayer en Lasarte, en un trazado nuevo, con una monta de garantías, una mejor performance, y un terreno más a su favor, volvió a sacarnos los colores ante un lote más que discreto, pasando por la meta a una incalculable distancia del penúltimo. Un caballo con un físico y origen de altura que, solamente por estos dos condicionantes, habría apostado alguna criptomoneda a que, al menos, fuera de hándicap. Menos mal que la reciente devaluación de estas me habría hecho perder menos dinero, porque lo que ha demostrado este tordito fortachón es que no existe una parte de hándicap tan baja para él. Un caballo que no es de carreras es un caballo que no le gusta galopar, que no quiere competir, que no quiere trabajar, que no tiene corazón ni coraje, y estas son desgraciadamente las tristes cualidades de este mal hijo de “Kendargent». Difícil en el trato, desagradecido, con problemas en su previa adaptación a la doma, problemas en el patio con compañeros, causante de su posterior castración. Un caballo que no trasmite nada más que disgustos e impertinencias a sus cuidadores, a sus profesionales y a sus propietarios, es un caballo con un solo rumbo dirigido al fracaso en competición. Y todo ello, no se basa en ningún aparente problema físico (el tío está como una pera de sano), sino porque los dioses griegos, mayas o egipcios, vaya usted a saber, vieron en él a un “Blue” y, en este caso concreto, se cebaron para lanzar su peor maldición y convertirlo en un caballo de tiro. No te guardaremos rencor, pero tanta paz lleves, allá donde vayas, como en la cuadra dejes. Que te vaya bien en tu nuevo destino, que buscaremos con mucho más cariño del que nos diste durante tanto tiempo. Ahh, y por cierto, que te cambien el nombre no vaya a ser que los dioses te sigan breando….

Oceanic Blue” tiene algo más de excusa en su mala carrera de ayer en el mismo trazado de Lasarte, aunque también lleve el infortunado apellido. Creo que los dioses han sido benevolentes con ella hasta el momento, pero ayer le lanzaron su primera fechoría mientras jugaban al mus. Su primer largo viaje por carretera no fue placentero y se le hizo interminable. Recuerdo que el primer viaje de ella desde la yeguada al Hipódromo de apenas 50 km también fue un sufrimiento, por lo que entiendo que los 500 km hasta Lasarte debieron ser una tortura que jamás repetiremos. Esto le hizo no comer bien a su llegada a tierras vascas (y comer mal allí ya es complicado), y, a nuestra llegada a mediodía, estos síntomas eran premonitorios de lo que posiblemente se convirtiera en una mala carrera. No estuvo a la altura porque, sencillamente, no estuvo nunca en carrera y los tapones que portaba en esta ocasión para relajar su nerviosismo previo, parece que le perjudicaron en carrera más que bien le hicieron. El golpe de cajones fue malo, le costo un mundo seguir un paso rápido en la contrarrecta, y Borja inteligentemente bajó las manos casi en el poste de los 400 para evitar alargar una agonía que venía desde el kilómetro 20 de la A1 del día anterior. Por supuesto, no le podemos tener en cuenta esta carrera que le hemos preparado a traición a la pobre “Oceanic”, que, desde hoy mismo, despojamos de su apellido para que esos jocosos dioses dejen de perturbar su futuro y vuelva en breve a su mejor versión.

Por todo lo vivido, ponemos punto y final a la estirpe “Blue” que durante más de ocho años ha estado ligada a nuestra chaquetilla, para que esos dioses que la tomaron con nuestro apellido, se distraigan con otros quehaceres. Para el recuerdo quedará esa expresión familiar guerrera “Allez les bleus” que tan pocas veces nos ha llevado a buen puerto, y tantos disgustos nos ha dado. No creemos en estas absurdas supersticiones, pero necesitamos poner punto y final a esta etapa en busca de nuevos alicientes, y volver a confiar en “Oceanic” para su siguiente, y también en “Highdark” como último “Blue” que todavía queda en barrica, y del que me temo, los dioses ya juegan con él de vez en cuando, clavándole un diente a un mozo en la espalda, o tirando a otro en la pista semana sí, y semana también.

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