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COVID-19, el nuevo “virus” que paraliza nuestro turf

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El sufrimiento y la angustia vuelve a rondar a nuestro debilitado turf con la declaración oficial de pandemia por parte de la OMS causado por el “coronavirus-COVID-19”, y que parece tomar un perfil más político que técnico. Esta decisión ha creado una alarma social mundial que cobrará con el tiempo un caro peaje en la sociedad y la economía y que desgraciadamente ya estamos viviendo en nuestro entorno. Nuestros responsables gubernamentales deben ser precavidos con sus decisiones para encontrar el equilibrio entre proteger la salud y minimizar el trastorno económico y social y todo parece indicar que hasta la fecha, no han sido capaces de encontrar ese necesario equilibrio.
Ayer, tras mantener unas primeras reuniones con las diferentes Asociaciones del entorno de nuestro turf donde claramente se consensuó la necesidad de continuar con nuestra competición a puerta cerrada, hubo una posterior reunión con SEPI donde a nuestro Presidente, Álvaro Gutierrez De la Fuente, le comunicaron directrices a seguir. A última hora de la tarde en un comunicado oficial por parte del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid confirmaba el aplazamiento de las dos próximas jornadas de primavera, con las lógicas dudas que hacen pensar que podrían no ser las únicas por causas de un considerable aumento de contagios en nuestro país.

La situación es crítica a nivel global a todos los países afectados y debemos ser responsables y tratar de cumplir con todos los requerimientos que vengan por parte de las Instituciones sanitarias, Administración central y gobiernos autonómicos para que la pandemia pueda ser debidamente controlada.

Dicho esto, el comunicado oficial de nuestro Hipódromo en paralizar puntalmente la competición alegando motivos de riesgo de contagio carece de ese total sentido de equilibrio entre proteger la salud y minimizar el trastorno económico y social, si tenemos en cuenta que ese mismo riesgo de los domingos existe diariamente en el centro de entrenamiento. Si existe riesgo de propagación del virus un domingo de carreras a puerta cerrada con solamente el personal mínimo y profesionales debidamente acreditados y controlados, también existe el mismo riesgo hoy, mañana o pasado con la rutina diaria de entrenamiento. Asumimos las decisiones tomadas de aplazamiento, pero no podemos compartir los motivos alegados que vuelven a tener un perfil más político que técnico.

Sinceramente, creemos que el tiempo de estabilidad del virus se demorará mucho más tiempo que los próximos 15 días. Es lógico pensar que si en Italia hace 15 días estaban exactamente igual que nosotros en la actualidad, y la situación ahora en el país transalpino es casi de “estado de sitio”, aún nos quedaría pasar un tiempo adicional para llegar al mismo ciclo. Si esto se confirmara, la situación para nuestro turf sería crítica ya que habría que paralizar también el Centro de entrenamiento y esto supondría unas perdidas casi irreparables para nuestros profesionales que de un día para otro se verían sin caballos, sin trabajo y, por ende, sin ingresos.

Por nuestra parte, mantendremos la calma hasta final de semana para tomar una decisión sobre el inminente futuro de nuestros caballos en competición. En el caso de que la pandemia se siguiera multiplicando exponencialmente en los próximos días, muy posiblemente tomaríamos la dolorosa decisión de evacuar a todos nuestros efectivos de vuelta a la yeguada hasta que la situación volviera a tomar síntomas de estabilización. Queremos enviar todos nuestros ánimos a todos los profesionales de nuestro sector en la confianza que finalmente este desgraciado virus pueda ser erradicado en el menor tiempo posible. De la misma forma, también nos gustaría promover y consensuar la posibilidad de defender nuevamente los motivos por parte de nuestro Presidente ante la SEPI, para tratar de hacerles llegar un plan de viabilidad y seguridad con la intención de celebrar las jornadas a puerta cerrada. Mucho ánimo para todos y confiemos que nuestros dirigentes políticos puedan encontrar ese equilibrio y sentido común para paliar esta enorme crisis global sanitaria.

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