En breve finalizamos un año atípico donde una terrible pandemia se ha llevado por delante demasiadas ilusiones y proyectos. Definitivamente, ha sido un año para olvidar, y también para constatar la debilidad del ser humano como el ser vivo más fuerte de nuestro planeta. La actividad que día a día nos hace seguir vivos nos ha deparado muchos golpes que, en muchos casos han sido letales, y en otros muchos han ocasionado dañinas situaciones sociales y sanitarias casi irreversibles.

Si nos centramos en nuestro mundo socio-cultural y deportivo, todo nuestro sector ha sido vapuleado y azotado sin piedad ni compasión por un incontrolado virus. Desde el inicio de la pandemia, han surgido varios artículos sobre el “después” en el mundo de la cultura, los cuales indican la necesidad de cambios profundos en las políticas culturales. No hay más que dar una vuelta por alguno de estos sectores para ver la virulencia del tremendo efecto Covid-19 desde que se desatara la pandemia.

En teatros, la reducción de aforo a un 65% no fue el mayor de los problemas. Más de 5.500 trabajadores de artes escénicas se acogieron a ERTES con una caída en taquillas de más de 200 millones en periodo de pandemia y donde más del 50% de los teatros ha echado el telón, quien sabe si definitivo en muchos de ellos. Si hablamos de esos peculiares Tablaos Flamencos como identidad de nuestra cultura al exterior, más de ocho meses cerrados. Los ingresos de casi 7 millones de visitantes internacionales se esfumaron por el efecto Covid. A día de hoy, más del 90% permanecen cerrados, y estos datos pueden derivar a que más del 50% de los artistas flamencos desaparezcan definitivamente del mapa cultural.

El inmortal cine desde que comenzara la pandemia, ha sido un goteo de cierres de salas que ha derivado en cancelación de estrenos y muy pocos nuevos lanzamientos cinematográficos. En España se han recaudado apenas 150 millones frente a los casi 500 del pasado año. También tenemos el ejemplo de las galerías de arte que se han visto afectadas en un 80% con un cierre temporal de sus puertas al público, o aplazadas sus presentaciones, y las pocas que tienen el valor de abrir, apenas generan ingresos para mantener sus exposiciones. Por poner un ejemplo, en el último ARCO las únicas firmas españolas vendieron un 52% menos que el año anterior y un 93% reconocieron vender menos que el año anterior.
En cuanto a los museos, la escasa presencia de turistas por la pandemia del coronavirus ha provocado un gran descenso en las visitas de los principales museos españoles, que han visto reducido su público a alrededor de un tercio, o incluso menos, respecto al que recibieron el pasado año por las mismas fechas. Poniendo el ejemplo del museo por excelencia en nuestro país como es el Museo del Prado, según fuentes del propio museo, el verano de 2019 recibió 819.998 visitantes, muy lejos de los 141.508 de este año.

La situación de los circos en nuestro país tampoco deja lugar a dudas. La pandemia ha sumido a este sector, de amplia tradición y prestigio en España en el abismo, pues desde el pasado mes de marzo casi ninguno de los 45 circos españoles ha podido montar sus carpas, salvo alguna excepción. Una crisis sin precedentes, que los representantes del sector califican de “hundimiento” y que afecta a 10.000 profesionales y a más de 2.500 familias que viven de esta actividad.

Más de lo mismo podríamos decir con respecto a esa fiesta nacional de los toros. La gran recesión motivó una fuerte reducción en el número total de festejos taurinos celebrados en España, propiciando un descenso superior al 86% durante la temporada de primavera-verano. En clave genética, esto supone el sacrificio de al menos 12.000 animales bravos, que se traduce en incalculables pérdidas para los diferentes ganaderos del toro de lidia.

Desgraciadamente, tampoco se han librado los eventos deportivos que engrandecen y dan pasión a nuestro país. Competiciones canceladas, o aplazadas en el mejor de los casos. Gradas vacías. Audiencias estancadas. Ventas de “merchandising” paralizadas durante meses. El número de acontecimientos deportivos se ha reducido a la mitad por efecto de la Covid, de acuerdo con un estudio de la consultora “Two Circles”. Dicho de otra manera, tan sólo el 51% de todas las actividades programadas han podido llevarse a cabo este año.

Con todas estas cifras caóticas en todo el escenario socio cultural y deportivo de nuestro país, nuestras carreras de caballos han sido uno de los espectáculos privilegiados dentro de un desastre generalizado. Obligatoriamente, tuvimos que cancelar las jornadas hasta el mes de junio, pero los profesionales siguieron trabajando y cuidando de nuestros caballos desde el primer día de pandemia. Fuimos uno de los primeros eventos deportivos en volver a escena por delante incluso del fútbol o basket como principales referentes de nuestro deporte. Las dotaciones de premios sufrieron una lógica y obligada reducción inicial que, posteriormente fueron livianamente compensadas en lo posible, pero el porcentaje global, en ningún caso se asemejó a los vastos y tenebrosos números del resto de las actividades del sector.

Se realizaron enormes esfuerzos por parte de nuestros responsables para dar continuidad a los nuevos programas, y se trabajó duro en medidas de seguridad y prevención anti-covid que supusieron un acceso responsable de aficionados según aforo permitido. Todas las medidas adoptadas han sido avaladas posteriormente con la continuidad de todas las jornadas sin aplazamiento alguno desde junio, y que han servido para mantener la confianza de SEPI y SELAE como principales precursores para cumplir escrupulosamente un calendario provisional que, semana a semana se hacía definitivo. El Hipódromo de la Zarzuela se convirtió en uno de los pocos lugares abiertos al ocio durante gran parte de la pandemia, que ha servido como vías de escape para gran parte de la afición, y otros neófitos en este mundo que descubrieron un nuevo espectáculo para rellenar sus vidas.

Muy poco más que añadir, el que no quiera ver nuestra fortuna y la buena gestión realizada, o quedó ciego hace tiempo, o se olvidó quitarse el capuchón después de entrar en cajones. Los números y los resultados ya próximos a finalizar el año son suficientemente positivos, dentro de la debacle de la cruda realidad pandémica, como para agradecer y felicitar una vez más a los responsables de los hipódromos de Madrid y San Sebastián como principales artífices del logro, y a la Asociación de Hipódromos como enlace de todas las gestiones realizadas con las distintas Administraciones Públicas, que han ayudado y confiado en nuestro singular espectáculo basado en planes de viabilidad futuros para la continuidad y el desarrollo de nuestras carreras, aún en tiempos de pandemia.

Y con todo lo que está cayendo, los pocos detractores y antagonistas que abanderan la cara rancia de nuestro turf continúan ensuciando y perjudicando el panorama con sus críticas y reproches basados en un pernicioso resentimiento egoísta y ególatra del todo absurdo e impropios a todas luces de tan noble afición. Cobardes personajes que se ocultan tras un “Nick” dentro de un foro venido a menos, donde se les permite dilapidar a cualquiera que no piense como ellos. Las aportaciones a nuestro sector de estos “Hooligans del turf” son nulas, y las únicas que aportan las sirven en una vasta cazuela de viejo barro agrietado, rebosante de confrontaciones permanentes, aliñadas con esferas de rencor y emulsionadas con chabacanas falsedades y descalificaciones. Su lamentable protagonismo no merece una línea más….

Termina un año muy difícil para todos y que queremos soterrar con un nuevo año de esperanza y retorno a esa nueva normalidad de la que tanto se habla y se espera con la inminente llegada de la deseada vacuna. En cuanto a nuestro año turfístico, dentro de lo que ha llovido, hemos cumplido nuestro principal objetivo de disfrutar un año más. Tres victorias y once colocaciones son buenos números para entrar de nuevo en el top 15 de la estadística de propietarios con tan solo 4 efectivos. Iniciaremos un nuevo año de turf con la firme intención de mejorar esas ratios con viejas y nuevas caras que pondremos en escena a partir de la próxima temporada, y que repasamos uno a uno. Estos son los 6 representantes que comenzarán a defender nuestros colores en 2021.

BARBARIGO: Viejo gladiador que entra ya en sus 7 años y que, en función de cómo se desarrolle la temporada, podría ser su último en competición. Sus años no pasan en balde y, aunque ha dado alguna muestra de fiabilidad en esta última parte del año, se nos hace difícil pueda retornar a dar aquellos altos valores donde era capaz de fajarse en Grandes Premios milleros. Nuestra intención con él seguirá siendo luchar cada una de las carreras que tenga en su calendario y tratar de mantenerse en ese 39-40 de valor hasta el momento de su despedida. Con más de 117.000 euros en premios, ya se ha ganado todo nuestro respeto y cariño como para acompañar a los Orlov, Ranyán y Valiant Blue en su nueva vida en la yeguada. Ojalá los problemas de salud no vayan a más y podamos disfrutar de él un año más en competición. Mañana tiene prevista su salida a la yeguada para pasar estas fiestas navideñas alejado de la competición y disfrutando de los prados.

POWERFUL SOLE: Aquel dos años que adquirimos en FR entra ya en sus cinco años. Un caballo de esos que nos gusta tener y disfrutar de él, siempre con una valoración alta en el hándicap y que ya suma más de 60.000 euros en ganancias. Este año, trataremos de consolidar su nuevo metraje en pruebas de distancias entre 1.400 y 1.600 metros donde parece encontrase mucho más cómodo y relajado. Vamos a ver hasta dónde podemos llegar con él en este nuevo escenario donde ya dio muestras de calidad en la pasada preparatoria al Hispanidad. Acompañará a Barbarigo a tomar un descanso en la yeguada y despejar también su cabeza demasiado cargada de competición durante más de dos años.

HIGHROCK BLUE: Nuestro primer producto de cría seguirá con nosotros una vez que demostró su capacidad para galopar en su edad clásica. Un solo borrón en el GP Nacional que trataremos de desmentir en las primeras jornadas de primavera con la confianza de poder compartir con ella nuevas y emotivas victorias. Su calendario muy posiblemente se centrará exclusivamente en pruebas de nacionales sobre distancia, siendo su principal objetivo este año proclamarse como el mejor producto de “Celtic Rock”.

KENDAYA: Ha sido una de las revelaciones de dos años de nuestro turf, y por ello, se convierte en la mayor ilusión futura para nuestra cuadra. Pasó un calvario en sus primeros meses de competición teniendo que pasar por quirófano y, a contrarreloj, estuvo a punto de concedernos nuestro primer Gran Premio en la carrera de la Subasta Acpsie, volviendo a confirmar después en la siguiente de entidad. Vamos a ver cómo toma su edad clásica y, si todo va bien, el primer objetivo de primavera será lograr esa primera victoria que ya ha merecido este año, y luchar la Poule de potrancas para el próximo año.

OCEANIC BLUE: Propia hermana de Highrock con un mejorado físico será nuestra dos años nacional para el próximo año. Desde este mes está ya trabajando en la yeguada, y nuestra intención con ella es estabularla en el mes de marzo en HZ para continuar su proyección bajo las órdenes de nuestro preparador. Sus primeros trabajos en la pista pre-training nos ofrecen buenas perspectivas y, aunque ya su hermana nos demostró que no es yegua de dos años, muy probablemente sus mejores atributos físicos nos podrían ofrecer esa opción de debut en el próximo otoño.

KENDOR BLUE: Nuestra última adquisición desde Arqana que añade otra taza de ilusión a nuestro futuro proyecto. Un bonito yearling tordo hijo de “Kendargent” y madre por “Montjeu”. Bonito origen y precioso potro que ya desde el pasado mes se encuentra trabajando bajo las órdenes de Eduardo Buzón. Sus orígenes no marcan precocidad, pero algo tiene este tordo que bien pudiera hacer cambiar su calendario para iniciarse en la competición. De momento, es todavía muy pronto para definir su futuro inmediato, pero la semilla ya parece haber germinado y el tiempo nos dirá si su florecimiento es como realmente deseamos y esperamos de él.

En breve comenzará nuestro 13er año en el turf y como siempre que comenzamos, estamos cargados de ilusión para disfrutar de un nuevo año. Este próximo año, consolidamos un nuevo proyecto que iniciamos hace tiempo con un viejo de mucha calidad, un cinco años en su mejor momento, dos buenas yeguas en edad clásica, y una pareja de dos años con mucha proyección. Todos ellos estabulados en el Hipódromo de la Zarzuela de Madrid bajo la preparación de Eduardo Buzón que, después de este primer año de rodaje nuevamente en nuestro circuito, estará en disposición de volver a darnos muchos días de satisfacción. Para completar el equipo, este próximo año también contaremos con Ignacio Melgarejo como jockey de cuadra en el que podría ser su mejor año como profesional después de un magnifico año donde ya ha enseñado los ases que bajo la manga tenía guardados.

Felices fiestas para todos y que la nueva normalidad para 2021 traiga consigo la mejor de las fortunas económicas, sociales y sanitarias para todos.