Se hace tremendamente difícil hoy enlazar palabras y escribir la crónica que relate o aporte explicaciones al duro día vivido ayer por nuestra parte. Posiblemente, uno de los peores días de nuestros 11 años de competición, donde pudimos sentir el aplastante peso de la tristeza, acompañada de su inseparable amargura, donde solo los pequeños Mauro y su fiel e inseparable «Julito» estuvieron a la altura. Pocas ganas por tanto quedan de revivir lo sucedido ayer, pero por respeto a nuestra afición, y sobre todo a nuestros fieles seguidores, no podemos recluirnos en nuestra tristeza y dejar pasar el tiempo sin, al menos, ofrecer nuestra exposición.
Era un día de esos que te ofrece la posibilidad de escribir un día grande e imborrable en el recuerdo, y al mismo tiempo, cabía también la posibilidad de pasar desapercibido sin más recuerdo que el de haber participado en un día especial de “Poule” en defensa de nuestros colores. Pero lo que nunca podíamos imaginar es que el día iba a ser tan nefasto en cuanto a competición se refiere, y cargado de tantos aspectos negativos.

Amanecía “Barbarigo” ya en la segunda carrera del día en un buen “Premio Andrés Covarrubias”. A priori, muy puesto, muy en forma, muy guapo en el paddock, con muchas granas de comerse al “oriental” del lote. Pista buena, distancia algo corta para él, pero grandes opciones de volver a luchar otra carrera de esas que te hacen sentir propietario de un gran caballo. Siempre luchador, durante más de dos años nos había mal acostumbrado a estar siempre cerca, a sentir las opciones de victoria en el último furlong de cada carrera, aunque en los peores escenarios finalmente quedara segundo o cuarto. Siempre cerca, siempre en la lucha, siempre fiable para afrontar cada combate, hasta que amaneció un día donde nos mostró que hay batallas donde los grandes y fornidos “bárbaros” también son vulnerables…..
Partió como siempre bien de cajones por el uno, pero pronto nos pudimos dar cuenta que la carrera iba a ser muy dura. “Barbarigo” es rápido en la salida y nunca le ha supuesto mucho problema comandar o ir a la grupa del puntero, pero estos 1.400 metros se parecían mucho más a un sprint en línea recta que a una prueba millera. En los primeros 100 metros ya pudimos intuir que el ritmo que marcaron “Arab Poet” y “Oriental” en punta iba a poner demasiado dura la carrera para todos. Permanecimos detrás de ellos, pero nos costaba seguir un demoledor y absurdo ritmo donde finalmente el primero pagó su osadía, y el segundo también se dejó una fácil carrera que tenía con creces ganada solamente con su presencia en el partant. Tratando de recuperar la distancia perdida de dos cuerpos con los punteros ya en la curva, y situar al caballo en la lucha final, el desgaste de pasar por fuera a “Cuppacoffe” terminó de fundir al bárbaro, que esta vez dijo adiós a sus opciones demasiado pronto dejando de luchar ya en el poste de los 300 metros. Sinceramente, esperábamos mucho más de él, y nos consta que también el equipo estaba convencido que volvería a luchar una más después de su gran reaparición, pero algo se pasó por alto, y el primer fallo grosero de “Barbarigo” hizo demasiada mella en un equipo que no estaba acostumbrado al fallo del bárbaro. Seguiremos el camino trazado, es evidente que ahora quizás con algo menos de confianza, pero siendo conscientes que es un gran caballo que merece estar con los mejores de nuestro turf y luchando las mejores pruebas milleras.  Visto lo visto, creemos necesario tratar de no volver a competir en pruebas con metraje inferior a 1.600 metros, y así se lo hemos hecho saber a nuestro preparador que, en cualquier caso, tendrá siempre la última palabra en su calendario, pero ayer quedó demostrado que en lotes de nivel y con un recorrido suicida, los 1.400 metros es un corto metraje para «Barbarigo», teniendo en cuenta que sus opciones siempre pasan por permanecer en posiciones de vanguardia.

Tragamos saliva y casi sin tiempo para recuperarnos volvíamos a pista con “Danubian Blue” en todo un Gran Premio Valderas. Muchos nervios en el Paddock donde la pudimos ver espléndida. Nunca antes la habíamos visto tan guapa. Era su día de confirmación, vestía impecable con pelo recogido, excelentemente bien maquillada para la ocasión y sobre todo, muy serena. Hasta ahí duró el envite y sus opciones. Nos decía nuestro jockey al finalizar la carrera que cambió de mano un par de veces muy fácil en el canter de calentamiento, todo parecía ir muy bien hasta que, apenas a 100 metros de llegar a los cajones, la yegua se paró de golpe y comenzó a rehusar, hasta el punto que tuvo que ser un mozo de cajones quien la llevará hasta el rondo tirando de ella. Ya en la zona de cajones explotó a sudar y relinchar, terriblemente tensionada, apenas quería ni tan siquiera caminar en círculo por el rondo previo, con la mirada únicamente puesta en una interminable hilera de 20 cajones. Momentos de mucha angustia los que debió pasar la yegua, y por ende el propio “Melgarejo” que no entendía absolutamente nada de ese cambio repentino de actitud, desde que hacía apenas dos minutos disfrutaba del canter de calentamiento en total sosiego. Desde nuestra posición, no éramos todavía conscientes de todo lo que estaba sucediendo hasta que se abrieron los cajones y pudimos ver que la yegua simplemente no quería competir. La carrera ya estaba perdida antes de salir. Angustiosos fueron los primeros 300 metros con vigoroso y continuado braceo del joven jockey tratando de enlazar mínimamente con la cola del pelotón. Nunca antes habíamos visto en ninguno de nuestros caballos una acción tan poco profesional y de tanta bajeza, propio de caballos de tercera parte de hándicap, a los que con todo nuestro respeto, muchos de ellos no son dignos de la competición sencillamente porque no quieren competir. Muy duro de asumir, pero fiel reflejo de una realidad más propia de una de las peores pesadillas donde corres y corres, pero nunca avanzas y, sobre todo en el peor escenario posible con miles de ojos que quieren presenciar la prueba por excelencia en total competitividad. No queremos extendernos mucho más en las estériles explicaciones, porque no tenemos ni la más remota idea de lo que pasó por la cabeza de “Danubian” de camino a los cajones. Toca trabajar sobre el “coco” de una yegua que había demostrado mucha clase y valor competitivo, pero que ayer algo le hizo convertirse en una yegua carente de competitividad y de valor de un plumazo. Seguimos confiando en su clase, pero si no arreglamos su cabeza rápidamente, puede convertirse en un verdadero suplicio futuro con poca o ninguna opción. No hay peor cosa que un caballo de competición, sencillamente no quiera competir….. Terminamos nuestra crónica negra de nuestra Poule con nuestro reconocimiento a la ganadora de este año 2018, «Udalla» y nuestra más sincera enhorabuena a sus propietarios y responsables como es el caso de Patrick Olave como principal protagonista y artífice de un tremendo trabajo. Era nuestra apuesta segura para la victoria, y aunque dejó el favoritismo para su compañera de patio en la preparatoria, la gran cita era ayer.

Desolados con nuestro particular día, tratamos de poner nuestra mejor cara para disfrutar del pequeño de la familia que cerraba la jornada compitiendo en la primera prueba de ponies categoría C. El tándem Mauro-Julito pusieron la única sonrisa del día al hacerse con la victoria y, eso al menos, enjuagó uno de los días más tristes de nuestra vida en competición. Bravo Mauro!!! el protagonismo hoy es para ti, y solo tu mereces la foto de portada.