El apasionante mundo del turf para los propietarios y profesionales se asemeja mucho a una montaña rusa donde la tensión y la adrenalina son extremas desde que baja la barra de seguridad, hasta que termina la atracción.  Las subidas hasta el pico más alto las disfrutas con la ansiedad de comenzar un recorrido apasionante, pero cuanto más alto subes, más pronunciada es después la caída, que en muchos casos, se hace vertiginosa y perversa.
Los ciclos en el turf tienen esas subidas y vertiginosas bajadas. Son etapas de galopante entusiasmo cuando estas en racha y disfrutas de victorias y buenas sensaciones, y etapas de desánimo cuando los Dioses se niegan a proveerte de esas satisfacciones, en la mayoría de casos merecidas…. Tras una primera parte de año donde hemos podido disfrutar de victorias y buenas carreras de los nuestros, nos ha llegado un nuevo ciclo camuflado en lesiones y desdichas que echa por tierra todas nuestras expectativas de la recién comenzada temporada de otoño.

Pronto nos dimos cuenta que “Caribean Blue” no iba a depararnos grandes alegrías en el futuro…. Un complejo problema de salud intestinal le impedía rendir al máximo nivel que exige la competición, y tras muchos meses de paciencia por resolver la incógnita, la “x” nunca se despejó correctamente y tuvimos que prescindir de ella para la competición. Fue el primer revés de la temporada, pero aceptamos la penitencia y continuamos el camino con el resto de efectivos. Nuestra potra “Danubian Blue” era la hembra que mejor pinta tenía a comienzos de la temporada primaveral. Tras unos problemas de crecimiento que se alargaron durante la larga primavera, la potra se había estabilizado y retornaba a sus buenos trabajos. Había llegado el momento, pero cuando “Cerqueira” se disponía a meter el puño para un esperado debut, la mala fortuna se cebó nuevamente en nosotros en forma de corte en una de sus manos cuando hacía un trabajo liviano en pista. La sutura de doce puntos se complicó, y finalmente el tiempo de curación se alargó más de lo esperado. Un mes después comenzaba a trabajar con el tiempo ya muy encima como para poder intuir un debut a dos años como inicialmente estaba previsto. Nuevamente, tuvimos que aceptar la penitencia y continuar el camino con el resto….
Ya con el verano en su ocaso, en la última carrera disputada por “Ranyán” en el Hipódromo de Lasarte, el infortunio hizo que el “viejo gladiador” se propiciara en carrera un golpe en su caña posterior, y no pudiera luchar en condiciones en esa su despedida donostiarra. Fue una triste despedida de su hipódromo talismán donde nunca antes se había caído del trío, pero nuevamente no pudimos mas que aceptar la realidad. Después de un par de semanas a la mano, comenzamos con él a volver a trabajar en pista, pero el programa de otoño inicialmente planificado se vino abajo y a día de hoy aún no tenemos definida su próxima salida, que en el mejor de los casos será a final de temporada, y siempre en función de su progresión y forma. Comenzaban las penitencias a ser demasiado crueles con nosotros, pero las seguimos aceptando con resignación. Continuando con la racha negativa, hasta ese día, el único sano y muy en forma, “Barbarigo”, salía a pista para disputar la previa al Hispanidad con la mejor condición del año, y para nosotros con muchas opciones de éxito. Por todo lo que había acontecido hasta la fecha, teníamos puesto en él grandes retos para el otoño, pero otro desgraciado incidente en carrera minó sus opciones y posiblemente su otoño. Una fuerte contractura en el dorso, muy posiblemente ocasionada por un mal talonamiento en la recta final de esa carrera, le va a privar de competir, y consecuentemente de mantener la forma durante prácticamente todo el otoño. La ecografía nos confirmará el grado de lesión con la confianza de que sea el menor posible, pero la experiencia nos dice que un parón a estas alturas de año, provocado cuanto menos por una lesión leve que implique parar de trabajar, complica mucho la temporada.
Y por si los Dioses del infortunio no hubieran tenido suficiente con todo lo acontecido, en el día de ayer nos llegaban nuevas y malas noticias con nuestro potro “American Blue”. Una fisura en el casco de su mano derecha, aún sin determinar el origen, echaba también por tierra otro esperado debut otoñal de este hijo de “Manduro” con el que teníamos también muchas ilusiones. El último efectivo que nos mantenía vivos, quedaba momentáneamente también apartado de competición y ya sin ninguna opción de poder debutar hasta el próximo año.

En un corto espacio de tiempo, hemos pasado de tener una cuadra de cinco ilusionantes efectivos en competición, a no poder disfrutar con ninguno de ellos en esta recién comenzada temporada de otoño. Ciclos de lesiones e infortunios inmerecidos para cualquier propietario, que no tenemos más remedio que aceptar como una perversa regla de juego obligada. Hay un proverbio persa que dice que “la paciencia es un árbol de raíz amarga, pero de dulces frutos” y no queda otra que aferrarnos a este proverbio y esperar que esa fruta, con el tiempo, endulce nuestra actual pesadumbre. Nos toca disfrutar de un largo otoño desde la grada. Echaremos de menos esas mariposas en el estómago minutos antes de cada carrera, pero esperaremos con paciencia ese deseado cambio de ciclo.