Llevaba tiempo este artículo guardado en el fondo de un cajón a la espera de que los inevitables cambios en la cúpula directiva de nuestro querido Hipódromo de la Zarzuela acontecieran definitivamente. Desde la moción de censura al Partido Popular, allá por el mes de junio, era muy evidente que los cambios en todas las empresas estatales de SEPI se fueran poco a poco tiñendo del color que ahora gobierna, y aunque pasaron muchos días en “standby” en lo que respecta a nuestro Hipódromo de la Zarzuela, sin más justificación que el de la propia intrascendencia de nuestro sector, finalmente llegó el día de ese cambio político, que ineludiblemente, hace caer a la Presidenta desde 2012, Doña Faina Zurita.
Dice un refrán castizo que “de bien nacidos es ser agradecidos”. Es un refrán que nos recuerda la importancia de la gratitud y el reconocimiento a las personas que nos han ayudado cuando lo hemos necesitado. Particularmente, no se me caen los anillos a la hora de agradecer públicamente a toda la directiva saliente el esfuerzo, trabajo y dedicación que han realizado en una de las más complicadas etapas de nuestro perturbado turf. Afrontaron con valentía desde el principio un grave conflicto entre partes en el peor momento de crisis económica en nuestro país, a costa de ganarse muchos enemigos con los que han tenido que lidiar durante gran parte de su periplo. Posiblemente el conflicto no se instruyó de la mejor forma posible, pero la realidad es que era necesario un cambio en la regulación de nuestro sector, para que gozara de nuevos aires que impulsara nuestra industria.

En contraposición, tampoco se nos caen los anillos a la hora de exponer nuestras críticas en los más de seis años de gestión. Podríamos criticar, sus actuaciones en beneficio de un  programa de carreras nacional, donde Madrid se hacía año tras año con la mejor parte de la tarta a repartir, sin la presunta objetividad y beneficio de un bien común para el resto de los hipódromos nacionales. Es muy criticable también la mala gestión por dar una solución viable y definitiva a la tan esperada “apuesta externa” con la finalidad de encontrar una fuente de financiamiento del todo necesaria. Es evidente que HZ no era el primer responsable de gestionar este importante cometido, pero tenía y sigue teniendo la fuerza suficiente para liderar este proyecto nacional del todo necesario. No quiso, no supo, o no pudo. Insisto en que seguramente no estaba en sus manos, pero es evidente que sus generales no lucharon lo suficiente para provocar ese necesario cambio legislativo que debía venir por parte de una muy vinculada “Asociación de Hipódromos”. ¿Los motivos?, solo ellos los conocen, y ahora sería bueno que los afloraran a la luz para conocer en detalle quién o quiénes fueron y son los responsables de este incomprensible bloqueo institucional. Seguro estoy también de que se cometieron errores en su estrategia global de negocio que provocaron que la cuenta de resultados, año tras año de esta particular empresa de SEPI, no siguiera la previsión inicialmente marcada, y se convirtiera en una terrible acumulación de pérdidas continuadas durante toda su gobernabilidad.

En este sentido, ni el mejor gestor del mundo habría conseguido maquillar en positivo unas cuentas de resultados del todo inviables para ser autosuficientes. Sin herramientas ni recursos para multiplicar los ingresos y asumir los enormes costes de explotación en contra, una compañía está condenada al abismo, aún gestionando esos gastos de explotación de la mejor manera posible. Las empresas del estado desgraciadamente no siguen las mismas directrices que las empresas de ámbito privado, y su gestión meramente económica se hace más que ingobernable para el mejor gestor. Lamentablemente, el estado no exige beneficios a sus empresas como lo haría un Consejo de Administración de una empresa privada, y tampoco las dota de recursos suficientes para gestionar en positivo su cuenta de resultados. Se limita a rescatarlas año tras año inyectando dinero público, y así garantizar su viabilidad financiera y su continuismo, siempre a corto plazo y sin exigir demasiado a cambio. Podría interpretar que a ningún gobierno de turno le interesa ir más allá de este cortoplacismo, ya que sus tiempos legislativos no permiten el esfuerzo económico y patrimonial a un medio-largo plazo para que otras futuras legislaturas teñidas de otro color partidista se puedan aprovechar de ello.

Así de cruel es la política y así de atroz es estar colgado directamente del estado. El sentido común del que me enorgullezco tener, me hace pensar que ante esta idiosincrasia pasiva, prevalece el cometido de garantizar una cohesión social, al retorno de dinero a las arcas públicas. Cinco de las empresas SEPI ofrecieron un resultado negativo en el pasado ejercicio 2017 por más de 1.000 millones de euros, y sinceramente, no creo que esto se deba a un problema de ineptitud de todos y cada uno de sus diferentes presidentes y consejeros. Es verdad que últimamente se regalan muchos “másters” a nuestros queridos políticos, pero inútiles en España cada vez quedan menos….. Es tremendamente llamativo que 10 de las 13 empresas estatales donde el estado tiene una participación mayoritaria arrojen números rojos. Los ocho millones de pérdidas de HZ en 2017 no son ni comparables a los otros tantos de “Agencia EFE”, “Hunosa”, “Correos”, “Navantia”, etc….. No es cuestión de quién lleve el carro, ni de la formación o destreza del conductor que lo dirija, simplemente, es que el carro no está diseñado para ir por estos derroteros….

El ejecutivo que encabezaba Pedro Sanchez, nombró en su primer mes de investidura a “Vicente Fernández Guerrero” como nuevo presidente de SEPI, relevando en el cargo a su antecesora “Pilar Platero”. Mucho nos tememos que el cambio de presidencia de este holding empresarial adscrito al Ministerio de Hacienda, continuará con su estrategia de aplicar políticas públicas y garantizar esa “bonita” cohesión social a cambio de que, nosotros como contribuyentes, paguemos las pérdidas de una gestión conjunta obsoleta y decadente en todo caso. Los gestores que hasta hoy han tratado de evolucionar nuestro Hipódromo de la Zarzuela ante esta premisa gubernamental, no lo han tenido nada fácil. Quizás, al poco tiempo de su gestión,  se dieron cuenta que lo importante en HZ no era precisamente esa misión inicial de teñir de azul esos número rojos que sistemáticamente se venían arrastrando, sino de llegar a conseguir esa bien enmascarada cohesión social, que tan bien suena, pero que económicamente tanto asusta. Interpretamos que se vieron obligados a cambiar su estrategia inicial por otra muy distinta encomendada por la Administración, apoyada en ese bien social, y que a su vez, con un poco de fortuna, también sirviera de herramienta para la expansión de la industria del turf, asumiendo los continuos fustazos de los críticos que, además de la evolución de nuestro sector, requerían también una cuenta de resultados más que decente. Simplemente, se trataba de una tarea irrealizable y así lo seguirá siendo si se mantiene el modelo….

En uno de los peores momentos de crisis económica en nuestro país, donde las carreras de caballos podría ser el principal naipe que se cayera de una inestable baraja, los gestores hoy salientes consiguieron reflotar una competición prácticamente muerta para uso y disfrute de propietarios y aficionados, y por ende, también para generar un negocio sostenible a todos los profesionales del sector donde se ganaran el pan de cada día de forma digna. Es evidente que se cometieron errores en aquella difícil transición donde, por supuesto, también hubo perjudicados que emigraron a lugares más estables para continuar con su actividad, alejados de familiares y amigos. Los que aquí quedamos, pronto comenzamos a volver a sentir el agradable olor de la competición cada domingo. Este es precisamente el estigma de nuestro sector que a muchos tanto les ofende; “mientras haya carreras……”, pero la cruel realidad dota de fortaleza a esta elemental y simple premisa por muchos denostada. Desafortunadamente, mientras no cambie este actual modelo, no hay otra herramienta que el continuar viviendo de esas subvenciones públicas, que a día de hoy, es lo único que hace galopar a los pura sangre en nuestro país, debiendo seguir las reglas de la Administración como penitencia, aunque todos seamos conscientes de que esas reglas no deparan el mejor futuro.

Dicho esto, nuestro agradecimiento a la presidencia saliente se fundamenta en todos aquellos aspectos positivos que durante estos últimos seis años de gestión se han realizado en nuestro querido hipódromo, y que nos recuerda la importancia del reconocimiento. Puntualizamos algunos de esos aspectos….
Junto a la Asociación de Criadores, se apostó por la cría nacional con el programa “Made In Spain” de la mano del Ministerio de Agricultura que dota de un dinero extra a los caballos nacionales. Se trabajó por llegar al nuevo aficionado con diferentes programas de Marketing como las carreras en “La Castellana”, o las recientes carreras de “ponys” para las generaciones futuras, que atraen al recinto madrileño a muchas jóvenes familias, que sin esta apuesta, difícilmente conocerían nuestro mundo. Se publicitó el Hipódromo como nunca antes se había divulgado a través de prensa, radio, televisión y redes sociales. Se promovió un canal de TV constructivo, didáctico y muy bien dirigido, diseñado para atraer y acercar a nuevos aficionados, a la vez que también se beneficiaban los aficionados de siempre que no podían asistir al hipódromo. El recinto se pobló de variadas y muy atractivas ofertas de restauración con nuevos contratos a grandes empresas de catering y restauración de prestigio, así como de diferentes espacios de ocio para familias y aficionados, que incrementaron considerablemente la asistencia cada domingo. Se elevaron sustancialmente la dotación de los premios para tratar de hacer más atractivo el extenso programa de cara a futuros propietarios y profesionales. Con el impulso de HZ, se lograron incluir en el programa nacional cinco pruebas “listed” a nivel internacional, y se realizó un valiente intento por recuperar las nostálgicas pruebas de vallas. Se lograron nuevos e importantes patrocinadores que apostaron por nuestro sector. Se incrementaron exponencialmente los eventos privados dentro del recinto en diferentes formas y funcionalidades. Se realizaron grandes inversiones de mejora en las instalaciones e infraestructuras del hipódromo para elevarlo a un estatus internacional de primer orden, y por poner un último ejemplo, se reinvirtió el poco remanente económico existente para alargar la temporada nocturna durante todo el verano y llenar cada jueves un espectacular recinto convirtiéndolo en una de las mayores apuestas de ocio en los veranos en nuestra capital.

Quizás no todas estas apuestas se vieron traducidas en una mejora sustancial para nuestro turf, y muchas de ellas solo sirvieron como caldo de cultivo para las críticas de unos y otros, pero lo que nadie puede discutir es que se trabajó por y para el sector con la convicción de desarrollar y mejorar la industria de las carreras de caballos, siempre con el perjuicio de unas obsoletas premisas interpuestas desde una Administración Central.
Me podría extender mucho más en la crítica y en el agradecimiento, pero creo que por mucho que sumara líneas y líneas a los párrafos, sería muy difícil cambiar el prejuicio de cada aficionado, propietario o profesional. El crítico insistirá en lo negativo de la gestión, y el afín buscará la excusa a esas críticas. Dicho esto, ahora sería muy fácil verter las críticas contra Faina o Gerardo, como cabezas visibles de este proyecto que hoy termina aprovechando que anochece, y buscando méritos ante la nueva cúpula que amanece para llevar el agua a su molino, pero no es nuestro caso. Vaya por delante nuestro agradecimiento personal a Faina Zurita como ya ex-presidenta del Hipódromo de la Zarzuela de Madrid. No contemplamos en ningún caso que no haya trabajado en el sector de forma profesional, aun con todos los errores cometidos durante su gestión. Aunque muchos crean lo contrario, no creemos que tuviera de forma autónoma las riendas del carro que de vez en cuando embarrancaba en caminos pedregosos, y seguramente sus actuaciones más criticadas han venido marcadas desde esferas mucho más altas a su estatus. Parece inconcebible pensar que la fastuosidad que debiera ser dirigir un hipódromo en España, se convierta en una de las mayores pesadillas. No debe haber sido nada fácil su periplo en la presidencia de HZ durante su mandato, y solo por ello, es digno de nuestro reconocimiento. Le deseamos todos los éxitos profesionales y personales a partir de ahora en la nueva etapa que estime comenzar. Nuestro agradecimiento también a la figura de “Gerardo Torres” como Director de Carreras y cuyo puesto queda ahora en manos de una nueva presidencia. Un auténtico “turfman” enormemente conocedor de nuestro mundo, a quien no deberíamos perder de referente para el futuro, sea cual sea el destino de nuestro sector. Persona “non grata” para algunos críticos a su gestión, en la mayoría de los casos sin demasiada justificación, pero que para nosotros merece el máximo de los respetos y nuestro más sincero reconocimiento y agradecimiento. Por supuesto que como ser humano cometió errores en su difícil cometido de crear el mejor programa posible de carreras para Madrid en su infatigable afán por engrandecer nuestra competición, pero tampoco tengo dudas que empeñó todo su esfuerzo y dedicación al mundo que ama, y ese mundo son las carreras de caballos.

Por todo lo dicho, seguramente nos tocará ahora a nosotros llevarnos las críticas de algún detractor al ya extinto “Team Faina” por mostrar públicamente nuestros agradecimientos, pero sinceramente nos decepcionaría mucho si así fuera, porque significaría que no habríamos aprendido nada de los errores pasados, y peor aún, que correríamos el tremendo riesgo de volver a cometerlos. Nuestro pequeño y a la vez gran mundo del turf debe ser un lugar de regocijo y bienestar donde la única discusión posible solamente esté relacionada en el más puro ámbito de la competición. Abogo por enterrar definitivamente ese hacha de guerra rancia y oxidada entre uno y otro bando. Soterrar esas cancerígenas rencillas que entrelazan cruelmente nuestro turf, y comenzar a olvidar rencores pasados que nos permitan remar en la misma dirección. Desde nuestra llegada a este apasionante mundo, hace ya diez años, hemos sido testigos directos del amotinamiento a bordo de un barco donde se remaba de forma discorde, sin rumbo y sin destino común. Donde los insultos, improperios, ofensas, injurias y querellas eran el lenguaje cotidiano de una insostenible convivencia. Es hora de poner rumbo al lugar adonde todos queremos llegar, y eso solamente es posible si cambiamos ese infame lenguaje y nos ponemos a remar en esa misma dirección, buscando corrientes y vientos que nos permitan recuperar el injustificable tiempo perdido. Se requiere de un fundamento mucho más ético y profesional entre todos nosotros, y también por parte de los organismos que intervienen en nuestro sector. Ahora que tendremos nueva presidencia en breve, es necesario cambiar también el rumbo de uno de los estamentos claves para iniciar esa nueva andadura, y ese estamento no es otro que “La Asociación de Hipódromos”. Es del todo necesario dotarlo de mucha más fortaleza, y que sea el encargado y responsable de velar por los intereses comunes de todos y cada uno de nuestros hipódromos con equidad y objetividad, buscando la fórmula mágica de encontrar ese retorno económico indispensable para nuestro sector a través de una legislación de juego externo. Aprobar la disposición 7ª, asegurar el retorno a nuestros hipódromos y generar la liquidez, es tan necesario como incomprensible es el veto por parte de nuestros gobernantes, que empieza con el tiempo a denotar un hedor de conveniencia y putrefactos intereses personales. No es posible mantener el actual modelo de subvenciones estatales por mucho más tiempo como carburante para el galope de nuestros caballos. Ni siquiera privatizando la gestión de HZ obtendríamos mejores números, la prueba fehaciente la tenemos en Dos Hermanas o San Sebastián, donde con una gestión privada, los números tampoco salen bajo el mismo modelo.

Con nuestro agradecimiento a los salientes, vaya también por delante nuestra enhorabuena y mejores deseos de fortuna y prosperidad a los entrantes que en breve tomarán posesión del cargo. Como propietarios, estaremos a su disposición para ayudar y aportar nuestro granito de arena al turf que desde ahora tienen el honor de representar y dirigir, con la enorme responsabilidad de mantener y defender un sector del que dependen muchas ilusiones. Sean responsables, pero sobretodo, sean ustedes valientes para comenzar a cambiar un actual modelo obsoleto y sin futuro.